
Hay situaciones dentro de la pareja dónde cuesta poner un punto final a las discusiones. No obstante, sí que es necesario que los momentos de discusión dentro de la pareja cuenten a parte de con un inicio también con un fin; es decir que puedan concluir y que de esta forma quede el círculo de malestar cerrado.
Pero si bien en consulta me encuentro con parejas a las que les cuesta enormemente cerrar esa discusión y concluir el «acaloramiento» del momento, sienten que no pueden hacerlo y necesitan seguir defendiendo su posición o visión particular del tema o cuestión que esté sobre la mesa.
Habitualmente bajo mi experiencia, cuando una pareja no puede discutir de forma suficientemente amable y sana los temas de la relación es porque el dolor se ha enquistado de forma significativa en uno o en los dos miembros de la relación, y entonces el escenario de la discusión actual se convierte en terreno abonado como «campo de batalla» de otras guerras y heridas pasadas que no hemos podido solucionar en el tiempo en que se originaron.
Es por tanto muy importante en la vida en pareja que haya una comunicación emocional siempre abierta y activa, para poder expresar en tiempo real aquello que nos pasa, cómo nos sentimos y especialmente como nos ha dañado algo que haya hecho o dicho la otra persona.
Y si sentís que solos no podéis, siempre podéis contar con ayuda profesional que os oriente en cómo gestionar estos espacios dónde las discusiones parece que no tienen fin.