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  • Víspera de Reyes, ¿Qué regalas?

    Con la llegada de la festividad de los Reyes Magos podemos volver a sentir tanto pequeños como mayores la magia de la ilusión, el pensar que hay sueños y deseos que se pueden volver realidad.

    En el caso de los pequeños se van a dormir con nervios e ilusión porque los Reyes les pueden portar consigo ese regalo esperado que han escrito en sus cartas.

    Si hay un día del año en que recobramos la MAGIA, ese es sin duda el día de Reyes.

    Y en su víspera todo se prepara minuciosamente, el agua por si llegan sedientos los camellos, algo de comer para sus majestades, y no dejamos ningún detalle al azar, queda todo bien colocado, nuestros calcetines y nos tapamos bien bajo las mantas, deseando y dando tiempo a que la magia de la noche haga su trabajo.

    En el proceso personal se dan ingredientes muy similares: en la terapia hay algo de magia, la que se produce en la relación entre el paciente y el terapeuta, también hay algo de preparación, ya que se va tejiendo la historia de vida de la persona que pide ayuda para desenredar los nudos que trae consigo, para que el tiempo y el trabajo puedan dar sus frutos y la transformación.

    Como terapeuta te quiero regalar CONFIANZA en esta víspera de Reyes, des del convencimiento que si trabajas en ti con un buen profesional con quién puedas conectar realmente, el tiempo te ofrecerá el REGALO de tu bienestar.

    ¡Buena víspera de Reyes para todos!

  • ¿Cómo celebras la Navidad?

    Las fechas navideñas que se aproximan no siempre son sinónimo de dicha o alegría. Cada persona vive y siente la navidad de forma diferente, y es importante en aras de mantener un buen equilibrio emocional, no caer en la glorificación de estas fechas ni teñirlas de un halo entrañable de familiaridad y armonía.

    La sociedad nos empuja a significar estos días en clave de dulzura y amor, pero hay personas a las que estas fiestas lejos de conectarlas con el amor les recuerdan lo que no tienen, lo que perdieron en su momento, o con lo que tienen que seguir batallando en sus vidas.

    Es importante trabajar en no sentirse culpable por no seguir los cánones que nos marca la sociedad: dónde hay que estar alegre, agradecidos, participar de suculentas comidas familiares, comprar el árbol, adornar la casa, y un largo etc.

    Los vínculos no existen sólo en Navidad, ni son las únicas fechas reservadas para acordarnos; sino que se deben cuidar todos los días del año, para que cuando lleguen estas fechas tenga también un sentido real compartirlas y vivirlas acompañados.

    Empieza tu proceso, ¡No lo detengas!

  • Separarnos bien para que ganen los hijos

    Cualquier proceso de separación en mayor o menor medida conlleva cierta dosis de estrés y dolor para todos los miembros de la familia, en especial para los hijos habidos en esa unión de pareja.

    Los hijos podrán llevar y transitar de forma más o menos harmónica el proceso de ruptura de sus padres y futura reorganización familiar en función de cómo sean acompañados cuidados y protegidos por sus padres.

    Poner la mirada y el foco en las necesidades de los hijos es una de las cosas más necesarias en este tipo de procesos, ya que ellos tienen que sentir que no pierden, que siguen teniendo a sus padres por igual a pesar que la unión sentimental se haya disuelto.

    Por mi experiencia profesional he podido ver cómo las emociones se acostumbran a apoderar de este tipo de procesos, nublando la necesaria objetividad, buen hacer y sentido común, que debe seguir marcando al equipo de padres que sí debe permanecer unido para siempre.

    Si crees que tienes dificultades para llegar a acuerdos en tu proceso de separación o divorcio consulta en el apartado de Servicios de mi página web, dónde te detallo cómo te puedo acompañar como experta en este campo.

  • Coger la mano

    En la vida no siempre es fácil saber cuál es la mano correcta para recibir ayuda. En nuestro entorno, a veces podemos llegar a ver muchas manos (como en la foto), si bien en ocasiones nos cuesta saber, identificar o discernir si realmente esa mano tendida nos quiere ayudar verdaderamente o esconde algún otro interés.

    También hay personas que por sus experiencias pasadas les cuesta confiar en la figura del terapeuta, y de si el psicólogo que he escogido verdaderamente siente un interés real y genuino por el malestar que les lleva a consulta.

    La clave reside en función de las experiencias de fracaso con las que el paciente cuente en su etapa vital. En este sentido, más rápidamente se le activará el sensor interno de que tampoco le voy a importar a mi terapeuta. Si en mi historia se han interesado por mi, por mis cosas y por mis emociones, tenderé a sentir que importo a los demás, y por tanto habrá menos posibilidades que se instale la desconfianza en el marco de la terapia.

    Desafortunadamente a terapia acuden personas con historias de vida muy adversas, que nunca (o pocas veces) han contado con experiencias de ser valiosos para sus seres cercanos. En esta línea, para este tipo de pacientes será un hándicap el poder llegar a construir un marco de relación distinto, de confort y seguridad, también con su psicólogo.

    La función del psicólogo es también estar atento a dichas señales de posible desconfianza del paciente, para trabajarlas.

    Empieza tu proceso, ¡No lo detengas!

  • El poder del abrazo

    Un abrazo de duración considerable (al menos 20 segundos) dispara la producción de oxitocina, serotonina y endorfinas. Dichas hormonas están íntimamente ligadas con la sensación de bienestar.

    En situaciones de estrés, tristeza o abatimiento un abrazo de aquélla persona a la que queremos y que nos transmite confianza y confort, puede llegar a minimizar los altos niveles de cortisol (hormona principal relacionada con el estrés).

    Hay personas que buscan los abrazos, que saben del poder terapéutico de éstos, y no prescinden de ellos en su día a día. Sin embargo hay personas a las que les cuesta abrazar, ya que la cercanía les supone intimidad, y con ello se les despiertan fantasmas de vínculos no resueltos, dónde no fueron queridos o reconocidos.

    En la terapia hay psicólogos muy reticentes a abrazar a sus pacientes, y otros que abogan por este recurso al finalizar la sesión, como herramienta de cercanía, comprensión, unión y cierre de los temas tratados en la terapia. El abrazo en terapia puede implicar que el paciente reciba un mensaje de «estoy aquí para ti, te sostengo y te comprendo«.

    Hay que abrazar más a nuestros seres queridos, y llenarnos de la felicidad que supone no sentirnos solos.

    Empieza tu proceso, ¡No lo detengas!

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