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  • El rasgo de la alta sensibilidad

    Se habla mucho en redes, – y ya se ha vuelto un término casi coloquial -, comentar y generalizar sobre las personas altamente sensibles (PAS); de cómo son y actúan, de cómo se comportan y también cómo sienten.

    A menudo se equipara el rasgo de la sensibilidad como sinónimo de debilidad o fragilidad. ¡Gran error!

    La alta sensibilidad es un rasgo de personalidad, que lo posee alrededor de un 20 por ciento de la población. Si bien déjame decirte que cómo rasgo que es, éste actúa, se muestra y cursa de forma distinta en función de cada persona y de las características individuales de la misma. Por tanto no hay dos personas PAS iguales y hay que intentar huir de los tópicos o de pensar que todas las personas altamente sensibles son idénticas.

    El denominador común de la alta sensibilidad es el nivel de profundidad respecto a cómo se viven y sienten las cosas que nos acontecen. En este caso el sistema nervioso, responsable de captar todas las señales tanto exteriores como interiores a través de nuestros sentidos, es mucho más sensitivo y está más activado que en cualquier otra persona. En este sentido las PAS captan mucho mayor número de estímulos, aspecto que las puede llegar a sobrecargar o saturar sino aprende bien a canalizarlos.

    Para las PAS el gran aliado es el autoconocimiento y poder hacer una buena gestión de las emociones e intensidad que sienten a través de ellas. Las emociones para las PAS serán grandes aliadas (y un Don como dice la autora) siempre que aprendan bien a conocerlas y a no quedar superadas e inundadas por la intensidad de las mismas.

    Os dejo una lectura interesante El Don de la sensibilidad de la autora Elaine Aron, psicóloga y PAS, para aquéll@s que queráis profundizar en las características de este rasgo.

    Empieza tu proceso, ¡No lo detengas!

  • Tomar el lugar en la familia

    Para poder crecer en el suficiente equilibrio y dentro de un marco de bienestar emocional hemos de poder ocupar el lugar natural que nos pertenece dentro de nuestra familia: ya sea el de padre, madre, hijo, hermano, pareja.

    En ocasiones por diferentes motivos ese lugar no se nos reconoce, o se nos usurpa, por tanto hemos de ocupar otros lugares y desarrollar otros roles que no son los inherentes a nuestro lugar natural.

    Es así como observamos dentro de los órdenes de la familia que en mayor o menor grado algunos hij@s desarrollan el papel de cuidadores, confidentes, chivos expiatorios, depositarios de las frustraciones de sus progenitores, parentificados como pareja de uno de los padres en contra del otro progenitor, cargadores de legados familiares dolorosos, y un largo etc.

    Los hijos siempre querrán ser amados y reconocidos por sus padres y madres, y si para ello han de desarrollar papeles o funciones fuera del lugar natural que les corresponde, lo harán sin ningún género de dudas, ya que la interpretación inconsciente que realizan es que si son amados desde el desarrollo de otro rol ése es el que realmente les pertenece y no dudarán en adquirirlo y desempeñarlo., ni se plantearán si es su rol y lugar natural.

    A terapia acuden personas que en su adultez sienten vacíos, insatisfacciones, inseguridades diversas, soledad, problemas de salud mental, historias de pareja fallidas, etc. Explorando en sus historias familiares de origen se puede hilar cómo no les fue en parte permitido ocupar el lugar natural como miembro de la familia, ya que les fue asignado otro papel que no les pertenecía.

    • Os dejo una lectura interesante y que ayuda a entender la importancia de los «órdenes del amor» de Bert Hellinger dentro de los sistemas familiares.

    Empieza tu proceso, no lo detengas!

  • ¿Estoy sanando el duelo?

    Se estima que los procesos de duelo se han de poder realizar en un término entre uno y dos años. Habitualmente si supera los dos años se podrá tipificar como un duelo complicado.

    Cada duelo es distinto y cada persona y sus procesos psicológicos internos también lo son. Asimismo, en función del vínculo que hemos tenido con la persona que se ha ido, podré elaborar mi duelo de una forma más sana o con más dificultades. Por ejemplo en función de ese vínculo me puedo sentir que no puedo seguir sin esa persona ó culpable, responsable, etc.

    Cabe decir que las pérdidas hay que poder transitarlas des de el máximo de conciencia posible y entender que el dolor forma parte del proceso de sanación que requiere la despedida de ese ser querido.

    A veces tenemos la oportunidad de hacer un proceso de despedida con nuestro ser querido en vida, por ejemplo ante enfermedades dónde el diagnóstico nos ayuda a ese cierre, pero sin embargo en otras ocasiones hemos de enfrentarnos a situaciones inesperadas, dónde no ha sido posible decir adiós; por ejemplo accidentes o muertes súbitas. Este tipo de situaciones llevan consigo un sufrimiento añadido, ya que no he tenido la posibilidad de despedirme.

    Si crees que tú sól@ no puedes, busca ayuda profesional, para poder elaborar el duelo y colocar emocionalmente a tu ser querido en un lugar dónde su recuerdo no duela.

  • ¿Quizás estoy con una persona narcisista?

    Relacionarnos con una persona que tiene un perfil narcisista es sumamente complejo, erosionando poco a poco y sin darnos cuenta nuestra autoestima, así como capacidad de resolver situaciones a las que antes sí nos enfrentábamos con éxito.

    Una de las cuestiones que se pone en juego por parte de la víctima en este tipo de relaciones es sentir que dudo de todo y que no sé ni resolver ni hacer bien las cosas. Dentro de la dinámica y estructura de relación se configura un escenario dónde siempre nos acompaña la inseguridad, ya que la persona narcisista me hace sentir tanto a través de su comportamiento y actitud como de los mensajes verbales que me da, que no valgo lo suficiente.

    Esta creencia de no valer se instala en nosotros, llegando a incapacitarnos de forma clara en nuestras decisiones, como por ejemplo en el dejar la relación, originándose preguntas cómo ¿dónde iré sin él/ella? ¿Voy a ser capaz de seguir sól@ sin esa persona? ¿Valgo lo suficiente para no hundirme sin él/ ella a mi lado?. A más años de relación más se instalan estas creencias limitantes y más sol@s nos podemos sentir ante el cambio.

    Empieza tu proceso, no lo detengas.

  • Cuando el amor duele

    Aunque suene a tópico el amor no duele, y si estar con esa persona te produce dolor, sufrimiento, desgaste, malestar, incertidumbre, etc. déjame decirte que eso no es amor, es dependencia, costumbre, hábito, pero no amor.

    La base del amor es la armonía, el buen trato, la protección; poder reconocer la vida y el camino compartido des del respeto, des de la ilusión. Si bien las etapas de la pareja no siempre son estables ni uniformes, y se van sucediendo en función de las cosas que nos pasan en la vida (cambios vitales, trabajo, hijos, enfermedades, etc.), deberíamos siempre poder reconocer en la pareja un ancla y puerto seguro en el que descansar. Si en mi relación sólo hay tormentas y no tengo la necesaria paz, debería revisar si es amor lo que me une a mi pareja.

    Cuando el amor duele nos resta vitalidad, proyección, sentido de propósito y motivación, emergiendo en nosotros la inseguridad, la baja autoestima, el desánimo.

    No te conformes con amores que como norma duelen, inicia tu proceso personal para poder escoger parejas que sumen a tu vida.

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